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¡Tráfico Humano:
una afronta a los derechos Humanos!

Arlindo Pereira Dias
(Roma – Itália)

erca de 50 personas de diferentes nacionalidades han participado en una conferencia sobre el tráfico de personas en el mundo, el día 17 de junio de 2008, en la Casa General de los Misioneros del Verbo Divino en Roma. En el año 2006, el Capítulo General de los Verbitas reunió 160 personas de todo el planeta y asumió la resolución de “ampliar las informaciones sobre al tráfico de personas y en la búsqueda de colaboración con otros para liberar el mundo de este terrible flagelo”.

La encargada de la conferencia fue la Hermana salesiana, Bernadette Sangrar, de nacionalidad india. Desde el año 1999 ella coordina el trabajo de promoción de la mujer a partir de su Instituto, el cual cuenta con comunidades de asistencia a las mujeres víctimas del tráfico en Italia e Albania. La religiosa define como misión del grupo, “difundir información para que el conocimiento genere medidas de prevención”. Se trata de un proyecto conjunto entre la USG y UISG (Unión de los Superiores y Superioras Generales y la OIM – Organización Internacional para la Migración).


Hermana Bernadete Sangma
P. Arlindo Pereira Dias

El filipino, P. Antonio Pernia, Superior General de los Verbitas, comenta que hasta el momento el grupo de religiosas está bastante comprometido con esta misión, pero no cuenta con la colaboración de la parte masculina. Para él, la importancia de la conferencia está en la oportunidad de que “un problema de tal envergadura sea conocido por las comunidades, especialmente de la rama masculina. Aunque sea una responsabilidad de todos, la cuestión sensibiliza más a las mujeres y menos a los hombres. Por eso es necesario que seamos más informados del problema”, ha concluso él.

Entre los casos citados por el dossier, está el de un señor de la China, de nombre Ngun Chai, que vendió a su hija de 13 años para la prostitución al precio de una televisión y dijo haber sentido lástima por no haberla vendido por un precio mejor. Otro caso es el de la niña Berta, originaria de Villa de Sapele, un estado que hace frontera con Edo (Nigeria). Un hombre conocido la contactó, preguntando se ella querría trabajar con su hermana en un salón de belleza en Alemania. Sin embargo, Berta se ha encontrado en Italia adonde le dieron ropas provocantes y la obligaran a ir por las calles.

Cuando nos damos cuenta de los datos, la constatación se vuelve más escandalosa. Todos los años, entre 800 mil y 2 millones de personas son empujadas al círculo del tráfico. La mayor parte de las víctimas vienen de Asia. En apenas un año, cerca de 225 mil mujeres son traficadas del sudeste de Asia y cerca de 150 mil de la Asia del Sur. La ex- Union Soviética es ya considerada una de las más grandes fuentes de tráfico: cerca de 100 mil mujeres están implicadas en la explotación sexual. Todos los años, entre 200 mil y 500 mil mujeres son traficadas de América Latina a los Estados Unidos.
El P. Milan Bubak, Coordinador de la Dimensión Justicia y Paz de los Verbitas, comenta que una de las motivaciones de la propagación de este flagelo es la “falta de información y la ingenuidad de las personas pobres que terminan por creer en falsas promesas”. Él recuerda aún que el tráfico “no está relacionado apenas al comercio sexual, sino también con otros tipos de abuso, como la esclavitud del trabajo e incluso el asesinato de personas para la comercialización de los órganos”.

¡Una inmigración que pueda generar vida!

Después de la conferencia, la Hna. Bernadette nos ha concedido la siguiente entrevista:

¿Como nació este compromiso en relación al combate del trafico de personas?

Los grupos de Justicia y Paz e integridad de la Creación (JPIC) hicieron un encuentro con la Hermana Lea Ackerman, fundadora del grupo Solidariedad con las mujeres desfavorecidas (SOLWODI). El encuentro suscitó interés de las congregaciones religiosas en trabajar en este campo para combatir el tráfico. Luego, se creó un grupo interno de trabajo específico sobre el tráfico de mujeres y niños. En la plenaria de la USG del 2001, el grupo presentó un documento describiendo el fenómeno, hechos relacionados y estadísticas del tráfico en las diversas partes del mundo. Interpelado por la OIM – Organización Internacional para las Migraciones, el proyecto comenzó a ofrecer cursos de formación sobre el tema en la Italia. De ahí en delante, se dieron cursos en Nigeria y África del Sur, en Santo Domingo y Brasil, Tailandia y Filipinas, Roma, Albania y Rumania.

¿Cual es la experiencia más dura que ha tenido durante el acompañamiento de este trabajo?


P. Milan Bubák
Hermana Bernadete Sangma
P. Antonio Pernia

El tráfico trae experiencias muy duras de todos los lados. Es muy deshumanizante! Mi experiencia más fuerte fue acompañar unas niñas tailandesas que fueron traficadas en Italia. Una de ellas tenía 17 años y la encontramos en la casa de acogida. Ella tenía una cicatriz que iva del hombro a la cintura. Ella se lanzó del segundo piso porque veía llegar a los hombres, también con las drogas. Se quedó muy amedrentada y se tiró abajo del lugar adonde estaba. Se quedó llena de fracturas y estuvo por mucho tiempo en el hospital. Sufría mucho y decía que si volvería a Tailandia no seria posible sobrevivir en aquel país. La vida y los trabajos allá son muy duros y su salud precaria no le iba a permitir de trabajar.

En la ciudad de Manaus, Brasil, constaté que mujeres indígenas son traficadas a la Isla de las Margaritas en Venezuela, una zona de turismo. El envolvimiento con el crimen organizado es tan fuerte que las personas tienen miedo hasta de hablar sobre el tema. Las mujeres colombianas son llevadas al Japón para la explotación sexual. Como la cultura y la lengua son totalmente diferentes, el trauma que ellas sufren es mucho más fuerte. En el Brasil es común el tráfico interno, además en dirección a Europa y Estados Unidos. En la América Latina, muchas mujeres de Santo Domingo y Bolivia son traficadas para Argentina y también de Bolivia para Chile. Las mujeres peruanas son llevadas a Corea del Sur. Después de la caída del Sucre (moneda nacional) en el Ecuador, hubo un fuerte flujo de inmigrantes ecuatorianos para Italia, también para el tráfico sexual.

¿Qué pueden hacer la sociedad y las Iglesias en relación al combate del tráfico de personas?

Debemos tejer redes de colaboración para que el fenómeno sea combatido en los países de origen y en los países de destinación o tránsito. En los países de origen, una de las medidas a ser tomada es la lucha contra la pobreza y encontrar alternativas de trabajo no solamente para las mujeres, sino también para los jóvenes a fin de que no caigan fácilmente en las trampas de los traficantes. Todavía no sabemos utilizar nuestra fuerza en la creación de canales más seguros de inmigración para los jóvenes que buscan una mejor condición de vida en otros lugares. ¿Si los traficantes tienen esta gran capacidad de establecer contactos entre una nación y otra para fines de explotación de personas, porqué no podemos nosotros crear estrategias que promuevan su dignidad?

Debemos también garantizar el derecho a una migración que sea de verdad capaz de trasformar la vida de las personas. Todo esto debería darse de una manera transversal, incluyendo la lucha contra la discriminación de las mujeres y de las niñas. Por todos lados el aspecto de la explotación sexual es muy fuerte. Esto llama en causa la relación de desigualdad entre el hombre y la mujer, entre las mujeres y quienes las venden y usan. En los países de destino, que coinciden con los países desarrollados, seria necesario cambiar la política de inmigración y combatir las políticas económicas injustas que generan el continuo empobrecimiento de los países pobres. Por otra parte, deberíamos intentar de ver y apoyar a las personas que cayeron en esta emboscada, ayudándolas a reconstruir su vida.